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“He perdido mi virginidad”: ¿A que nos referimos?

publicado en: Educación Sexual, Últimas Noticias | 0

Uno de los hechos importantes en nuestro desarrollo sexual es el inicio de las relaciones eróticas que tienen su punto de partida en la adolescencia, donde las relaciones con los demás ganan mucho protagonismo. A este inicio, por lo general se le ha llamado popularmente “perder la virginidad”, sin embargo, la virginidad es un concepto bastante reducido para conceptualizar la iniciación de las relaciones sexuales, puesto que se centra en el coito o penetración, dejando de lado todas las primeras veces de otro tipo de encuentros íntimos.

La virginidad es un concepto de la religión cristiana y se refiere a la cualidad necesaria para ser tratada como casta y pura, exclusivamente dirigido hacia las mujeres. Actualmente el concepto es ampliado a muchas cosas teniendo la característica de “mantenerse sin haber sufrido alteración alguna desde el origen”. Socialmente este concepto ha tenido más peso e importancia en las mujeres que en los hombres, puesto que tradicionalmente se ha relacionado con una estructura exclusivamente femenina, el himen.

El himen es una membrana que cubre la entrada de la vagina la cual varía en espesor y en flexibilidad, incluso hay mujeres que nacen sin él. La ruptura de esta membrana no depende sólo de la penetración del pene en la vagina, como comúnmente se ha pensado. Existen muchos factores que pueden romper el himen sin la necesidad de la penetración, incluso puede que no se llegue a romper nunca por su gran flexibilidad. Partiendo de esta base, podemos afirmar que el himen no se considera un signo de la virginidad.

La virginidad en sí no es relevante, es sin duda su pérdida la que más ha perturbado y creado mitos alrededor. El dolor y el sangrado en la penetración son los más habituales.

En cuanto al sangrado, dependerá de la rigidez del himen y de lo “violenta” que sea esa penetración, puesto que aun en condiciones normales se producen sangrados causados por la falta de lubricación de la vagina o por la ruptura de algún capilar en la superficie vaginal.

En cuanto al dolor, no necesariamente la primera penetración tiene que ser dolorosa, pero por lo general ese dolor es generado por la inseguridad, la tensión, el miedo y la inadecuación del acto. Es por eso que lo que se recomienda, a la hora de tener tu primera relación con penetración es que estés “preparada”, y esto, ¿qué significa? Pues estar lo suficientemente excitada, lubricada y dispuesta a mantener ese tipo de relación, sin que el miedo, la vergüenza y la inseguridad se apoderen del momento.

En general, la virginidad es un concepto cultural que nada tiene que ver con lo que consideramos hoy en día las relaciones eróticas. Es lícito que cualquier persona quiera o no iniciarlas como, cuando y con quien quiera, siempre y cuando lo haga con total conciencia y conocimiento de sus preferencias y sin ser coaccionado por otras.

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